Sprite de AIR Music es un plug-in multiefectos versátil que ofrece características muy interesantes, como la habilidad de manipular ciertos parámetros de efectos a través de un envelope follower. Este plug-in cuenta con una amplia variedad de presets listos para ser usados, clasificados meticulosamente en categorías para resaltar su potencial y facilitar su gestión. Este plugin funciona en sistemas Mac y Windows, siendo compatible con formatos de plug-in AAX Native, AU, VST2 y VST3.
Air Music Sprite
Al abrir el plugin probablemente te asustes por la forma de mostrar la información, pero con darle al botón de “Editar”, se despliega un conjunto más tradicional de controles con los que empezar a jugar. Los íconos gráficos muestran las cinco etapas centrales de procesamiento, con deslizadores situados a ambos lados que regulan las dos características principales de los efectos activos, como velocidad y profundidad. El retardo y la reverberación están contenidos en un mismo sitio, pero cuentan con controles individuales de volumen y duración. Ambos efectos comparten controles de ecualizador, compresión, profundidad y mezcla, que se ubican en la esquina derecha de la interfaz. En la parte superior, encontramos medidores para las señales de entrada y salida, junto con deslizadores para el ecualizador, la amplitud estéreo y el control de ganancia.
En cuanto a los efectos propiamente dichos, tenemos la opción de seleccionar entre nueve tipos de distorsión, acompañados de filtros de paso alto y bajo, un control de mezcla y dos espacios de modulación. Estos últimos pueden albergar efectos como flutter, wow, trémolo y auto-pan en un slot; y chorus, multi-chorus, phaser y flanger en otro.
Demostración de Presets de Air Music Sprite
En la sección de delay, tenemos una opción de sincronización con tempo que ofrece modos simple, dual y cruzado, permitiendo diferentes tiempos de retardo para los canales izquierdo y derecho. Lo que realmente me enamoró fue la presencia de 24 opciones de realimentación que utilizan varios tipos de filtrado, además de un envelope follower que puedfe usarse para modular la mezcla y feedback del delay/reverb. La reverb, por su parte, presenta ocho tipos con controles bastante intuitivos. Sin embargo, lo que añade una capa extra de versatilidad es un compresor independiente con controles estándar de ataque, release y depth, y la opción de decidir dónde se integra en la ruta de la señal: mezcla, delay/reverb o sidechain.
En cuanto al ecualizador de salida, tenemos 31 preajustes distintivos, incluyendo sonidos que evocan radios de transistores o megáfonos. Aunque también se permite el ajuste manual, brindando tres bandas con opciones de cut/boost y frecuencia ajustable. Hay una opción para enrutar un pitch-shifter hacia la reverb o entre reverb y delay, con selección de octavas e intervalos. Esto aumenta las posibilidades para experimentar y crear reverbs tipo shimmer. Me sorprendió no encontrar un control maestro de mezcla (Wet/Dry). Esto significa que si busco un efecto que se introduzca y se desvanezca gradualmente, en lugar de hacerlo de manera abrupta, tendría que automatizar varios parámetros en vez de un control centralizado. Esto puede añadir una capa de complejidad a su uso, pero no impide que se pueda conseguir el efecto deseado.
Aunque muchos de los efectos pueden parecer familiares a primera vista, la combinación de opciones disponibles produce resultados audiblemente complejos, sonando incluso mejor de lo que uno podría esperar. A pesar de la ausencia de un control de master mix, Sprite merece un reconocimiento por la calidad de sonido y las opciones de modulación que aporta.